No quise esperar más. Supongo que el druida se fue con el rabo entre las piernas. Entré en la cueva y comencé la matanza, cuando estaba rodeado de dos elementales sentí como un colmillo se clavaba en mi pierna...era el druida. Había esperado pacientemente el mejor momento para atacarme, desorientado, rodeado, y ya falto de fuerzas decidí entre morir con honor o vivir con deshonra...
Como siempre vomité cuando llegué a mi destino. Me alegro de no ser un mago que se teletransporta en cada combate. No soporto la teletransportación. Siempre vomito cuando llego a mi destino. Esta vez el contenido de mis tripas no fue al suelo, le dejé una bonita estampa en la cabeza del Goblin tabernero en Gadzetan. Incredulo miró hacia arriba esperando ver un Grifo que acabara de cagar en su cabeza, pero no, era otra vez Astrocity....Nada como unas monedas de plata para olvidar el incidente...Ya se que no hay nada de epico en usar la piedra corazón pero a veces es mejor que darle la satisfacción de morir a tu adversario, en este caso cobarde adversario....